MORIR POR PENSAR
Una vez descartadas las entrañas
El afilado puñal buscando el alma
Es cirujano perfecto de los defectos
E ignominioso buscador del deshonor
Soy el cuerpo del barro en que me hallo
Soy, de los días, cenizas que el viento ha juntado
Soy los aromas que se han perdido en el olvido
Soy el que espera, esperando, desesperado
Recorro un corazón desierto
Me ahogo en los pulmones yertos
Con la vida y el estomago revuelto
Amarillo de bilis hoy he vuelto
Descartando lo que ha perdido encanto
Como si desconociera del amor lo bendito
Busca y busca, en lo insólito lo tanto...
Cerebro maloliente descarnado
Mataste al corazón enamorado
Y, tajando y tajando su belleza
Convertiste a la mujer en una presa
Ahora, en sangrante desconcierto,
Recién descubres que estás muerto.
Jaime